jueves, 29 de mayo de 2014

A muerte o vida

Hace mucho tiempo se cruzaron en mi vida dos personas. Aparecieron en diferentes momentos, pero que cambiaron lo que soy ahora, o mejor dicho, modificaron mi vida. 

La primera de estas personas, la llamaremos JM, fue la que me cambió mi forma de existir tal y como yo la conocía hasta ese momento. Poco puedo recordar de cómo era yo, pues lo conocí a los tres años de edad, pero no sería hasta los seis o siete, cuando de verdad hizo que le recordara (y a la vez, le olvidara) a él, para siempre. Por su tozudez y exceso de soberbia, no fue capaz de ver que aquello le superaba y cuando ya lo hizo, fue tarde. Entonces fue cuando otra persona, tuvo que actuar de manera drástica y como último recurso. Algo que se podría haber evitado si hubiera abierto los ojos y la mente para ver con claridad.

Esa otra persona fue un puente-conexión hacia otra, que llamaremos WD, que hizo que hoy pueda estar escribiendo esto aquí. Con apenas ocho años, hizo por mí, lo que no se atrevió nadie en ese momento. Mi vida estaba en sus manos, y aquí estoy. Es difícil de expresar el agradecimiento que tengo hacia él. A lo mejor, él no quería más agradecimiento, por ser su trabajo, o quizá ya se veía recompensado viendo a sus pacientes volviendo a sus vidas. No todos pueden decir eso. 

Los dos cambiaron mi vida, para bien o para mal. Me quedo con que sería una persona totalmente distinta. Mis valores cambiaron, seguramente por eso. Han pasado muchos años, y no soy persona de rencores. Aunque para mí es muy difícil aceptar como dos personas pueden ser recompensadas de distinta forma.

JM me operó unas tres veces sin éxito y dejó pasar el tiempo, algo que es muy importante en estos casos. Disfruta de su jubilación en Mallorca y publica a diario en su página de Facebook, y otras redes sociales. Es muy respetado por su método de sonrisas el trato hospitalario. 

WD me salvó de un tumor maligno en la base de cráneo, con intervenciones de 11 y 14 horas seguidas. Alemán, aficionado a la fotografía y a los viajes. Número uno mundial en su especialidad. Murió hace casi tres años de cáncer. 

Allí donde esté, gracias doctor Draf.

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